La
ansiedad es un e
stado mental que se caracteriza por una gran
inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad. La
ansiedad dejada puede derivar en ansiedad crónica
o incluso en depresión y de ahí la importancia
de ser tratada, si sufres ansiedad, acude a un
especialista que te ayude.
Síntomas
de ansiedad
El
síntoma principal es la constante preocupación o tensión por
algo, incluso cuando aparentemente no hay una causa que lo motive.
Preocupaciones
como problemas familiares, relaciones interpersonales, temas de
trabajo, asuntos de dinero, la salud.
Incluso
siendo consciente de que sus miedos parecen ser más intensos
de lo normal.
Los
síntomas psicológicos son: preocupación crónica y exagerada,
inquietud, irritabilidad, aparentemente sin causa alguna.
Problemas
de concentración y dificultades para conciliar el sueño.
- Con frecuencia aparecen signos
físicos, como temblores, dolor de cabeza, mareos, agitación,
tensión y dolor muscular, ojeras, pérdida de peso, molestias
abdominales, sudoración, falta de aire y bostezo constante.
Existen hábitos que podemos repetir diariamente y que nos
ayudan a evitar nuevos brotes de estrés y a controlar la ansiedad.
Rutinas para hacer frente a la ansiedad
Hacer ejercicio físico: especialmente dar
paseos, natación, salir a correr, yoga,…
Priorizar: hay cosas que se deben hacer y otras,
que se pueden aplazar. Evitar intentar hacer todo a la vez.
Más tiempo para ti: encuentra “islas desiertas”.
Date un baño agradable, un masaje, ve a ver a una amiga, toma un
café un conocido.
Ponte objetivos: que tus expectativas sean
realistas, márcate objetivos que puedas conseguir.
Conócete: observa cuando empieces a tener
ansiedad te será útil para controlarla.
Excitantes: intenta controlar y, a ser posible,
evitar el consumo de café, té y bebidas gaseosas.
El poder de la música: escucha música que te
relaje y haz ejercicios de relajación. Practica antes de
ir a dormir.
Evita el aburrimiento: las tareas distractoras
son lo mejor para evitar las preocupaciones de las que hablábamos.
No hables más del pasado: el pasado no es más
que eso, pasado. Y si quieres hablar de él que sea para sacar su
parte positiva. Si no lo puedes superar, busca ayuda profesional.
No respires rápido: ello sólo te provocará
episodios de hiperventilación que te acabarán autoproduciendo una
crisis de ansiedad.
Es importante el descanso: dormir entre 6-8
horas y, cuando puedas, una pequeña siesta de entre 10-20 minutos
es ideal, en estos casos para evitar la irritabilidad y, por
tanto, la ansiedad.
No te estreses: no dupliques o tripliques tus
actividades porque te acabarán produciendo una crisis de ansiedad
Organízate: tienes que intentar equilibrar tu
trabajo con tu familia, tu tiempo de ocio y, sobretodo, tu salud.
Porque, sin salud, puedes acabar sin lo demás
Ir al psicólogo no es malo: no tengas miedo de
pedir ayuda profesional. Te puede ayudar mucho más de lo que
crees.
Haz cosas divertidas: especialmente, ¡ríete
mucho! Piensa que no hay nada más relajante que unas buenas risas.
Escribe un diario emocional: en él debes
depositar tus emociones, sentimientos, de manera que te ayuden a
liberarte interiormente.
Elige adecuadamente tus batallas: muchas veces,
vale más la pena tener paz interior que no tener la razón a toda
costa. Hay personas y cosas que no merecen que malgastes tu
tiempo.
Preocupaciones no reales: es esencial para las
personas ansiosas la organización ya que, lo contrario, les hace
entrar en un bucle de preocupaciones no reales, sintomatología
física, aumento de la ansiedad, aumento de las preocupaciones no
reales, aumento de la sintomatología física, aumento de la
ansiedad…
¡Actitud optimista!: el negativismo es malo para
cualquier trastorno ya sea físico o psíquico pero, en el caso de
la ansiedad, la aumenta especialmente si uno es pesimista cada día
y todos los días del año.
Ya sabes que la perfección no existe ¿no?: es
importante que dejes de intentar ser perfecto -si quieres nos
quedamos en excelente- pero nunca nada ni nadie va a ser perfecto.
Intentar llegar a un inalcanzable es ponerse unas expectativas
irreales que no se pueden cumplir y solo van a servir para
producir más ansiedad.
Aprender a aceptar: tampoco puedes tenerlo todo
bajo tu control, sin que se te escape nada. Debes ser capaz de
aceptar que hay cosas que puedes hacer, hay factores estresantes
que puedes controlar y otros,no, pero, también, que hay cosas que
no puedes hacer y que deberás delegar ya sea por cuestión de
tiempo material, porque sólo tienes dos manos o, sencillamente,
por tu propia salud.
Fuente: Siquia